Genelec arma una verdadera tormenta sensorial en el museo cervecero de Finlandia

Ene 7, 2026

El Museo OLVI de Iisalmi combina tradición, tecnología y la precisión sonora característica de Genelec.

Un destino obligatorio para los amantes de la cerveza, el Museo de la Cervecería de la Fundación OLVI ofrece una inmersión única en la historia y las tradiciones de la cerveza finlandesa. Ubicado en Iisalmi —casualmente también la ciudad natal de Genelec— es el único museo cervecero del país abierto al público. En el corazón del recorrido se encuentra una nueva instalación inmersiva llamada The Spirit of OLVI, un espacio especialmente diseñado de cinco caras que invita a los visitantes a vivir una experiencia multisensorial donde se combinan luz, imagen, vibración y sonido espacial para recorrer los 145 años de historia de la última gran cervecería independiente de Finlandia. Todo el sistema fue desarrollado a medida y está impulsado íntegramente por un sofisticado ecosistema de parlantes Genelec.

El diseño técnico del museo estuvo a cargo de Janne Lankinen, COO del integrador finlandés 4business, en colaboración con los socios creativos de OiOi Collective.
“Desde el inicio fue un proceso muy colaborativo”, explica Lankinen. “OiOi desarrolló el guion, los conceptos visuales y los paisajes sonoros, mientras que nosotros nos ocupamos de toda la infraestructura técnica. Trabajamos junto a los demás contratistas desde el primer día para que la tecnología estuviera completamente integrada a la arquitectura del espacio”.

Nacido en Iisalmi, Lankinen tuvo claro desde el principio que Genelec era la elección natural. “Para mí fue una decisión sencilla”, afirma. “Genelec está a pocos kilómetros de acá, su calidad sonora es de nivel mundial y su confiabilidad es algo que venimos comprobando hace años. Además, al usar mayormente parlantes activos Smart IP, pudimos alimentar todo a través de un solo cable de red: sin amplificadores externos ni cableado adicional de señal o energía. Eso simplificó muchísimo la instalación y deja el sistema preparado para el futuro”.

Los modelos Smart IP —incluidos los 4420, 4430 y los colgantes 4436— están presentes en todo el museo. En la sala inmersiva, que ofrece una experiencia visual de 180 grados sobre una superficie asimétrica de cinco caras, 4business instaló cinco parlantes empotrados AIW26 en el centro de cada segmento de pantalla, acompañados por ocho 4430 distribuidos en laterales, fondo y techo, y un arreglo preciso de cuatro subwoofers empotrados 5041 ocultos detrás de las pantallas.

“El espacio está pensado para que cada pantalla pueda reproducir contenido de manera independiente”, detalla Lankinen. “Eso fue un desafío en términos de ubicación de parlantes, porque los diálogos debían mantenerse localizados y naturales sin importar dónde estuviera el visitante. También tuvimos que controlar muy bien las bajas frecuencias, sobre todo por la forma irregular del recinto. Usamos un arreglo en arco de subwoofers para lograr una cobertura pareja en todo el espacio”.

La experiencia se potencia aún más gracias a cuatro transductores táctiles Clark Synthesis sincronizados con la banda sonora, ocultos bajo el piso, que agregan una dimensión física al sonido. “Hemos visto gente sorprenderse o sonreír cuando se da cuenta de que literalmente está sintiendo el sonido en los pies”, cuenta Aki Päivärinne, de OiOi Collective, responsable del diseño sonoro. “Es sutil, pero suma un nivel de realismo que realmente queda en la memoria”.

En lugar de utilizar formatos espaciales preexistentes, cada sala del museo fue musicalizada y mezclada de forma independiente, con canales discretos para cada parlante. “No usamos Atmos ni nada parecido”, aclara Lankinen. “Es audio multicanal completamente personalizado. El equipo de 4business desarrolló los sistemas de reproducción y se aseguró de que fueran intuitivos y fáciles de operar”.

Ese punto era clave. Al tratarse de un museo sin personal permanente, todo el sistema debe funcionar de manera autónoma durante el día. “Gracias a la automatización, cada vez más museos pequeños operan sin supervisión directa”, explica Lankinen. “Por la mañana, el personal del restaurante enciende todo con un solo toque en una pantalla de control. Luego los visitantes eligen su experiencia desde una pantalla táctil —una película o un recorrido por la cervecería— y el sistema ajusta automáticamente volúmenes, contenidos e incluso la iluminación. Es totalmente hands-off”.

Fuera de la sala inmersiva, el museo sigue explorando el relato sonoro de maneras creativas. La exhibición de materias primas utiliza seis parlantes Genelec 4420 Smart IP y dos subwoofers de estudio 7350 para recrear audios atmosféricos que evocan las texturas y aromas de los ingredientes cerveceros. En la zona de la bodega, otros cuatro 4420 generan lo que Lankinen describe como “un paisaje sonoro surrealista, como si escucharas la fermentación desde adentro del barril”.

La sección más compleja desde lo técnico es La Sinfonía de las Máquinas, una instalación audiovisual cinética creada íntegramente a partir de grabaciones del equipamiento industrial de OLVI. Ocho parlantes 4420 y dos subwoofers 7350 conforman un sistema surround que le da ritmo y vida a golpes, chasquidos y silbidos del proceso productivo.

Todo el audio fue mezclado especialmente para aprovechar la precisión y el nivel de detalle de Genelec. “En un proyecto así, la calidad del parlante es fundamental”, suma Päivärinne. “Porque cuando todo funciona bien, la tecnología desaparece. La gente se mete en la historia. Ese es el objetivo”.

Para la Fundación OLVI, el resultado fue una transformación total de un museo que había quedado en el tiempo. “Teníamos una exhibición de treinta años en un espacio que la gente sentía oscuro y apagado”, cuenta Mervi Toivainen, representante de la fundación. “Esta nueva versión te invita a entrar. Es moderna, pero no fría: está viva. La respuesta del público fue excelente y muchos visitantes se quedan mucho más tiempo del que pensaban”.

El proyecto representa una convergencia ideal entre cultura local, excelencia técnica y narrativa creativa, todo con raíces profundas en la pequeña ciudad de Iisalmi. “Tenía mucho sentido unir a OLVI, Genelec, OiOi y 4business de esta manera”, concluye Lankinen. “Cada uno aportó su especialidad y juntos logramos construir algo duradero para Iisalmi”.

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